"¡Voy a ser el mejor jugador del mundo!". Era una de las frases que Alexis Sánchez repetía a sus profesores y a sus entrenadores desde pequeñito. "Si crees en lo que eres, anda y consíguelo". Era, y sigue siendo, la otra premisa de 'El Niño Maravilla', un joven del desierto que se ha convertido en el jugador de fútbol chileno mejor cotizado de todos los tiempos.
Alexis Sánchez, el nuevo jugador del Barcelona, tuvo un sueño desde que era muy 'chico'. Llegar hasta aquí no ha sido nada fácil. Este joven de orígenes humildes se crió en una de las ciudades más pobres de Chile, en mitad del desierto de Atacama.
La vida en mitad del desierto
El fútbol chileno atraviesa buenos momentos. El juego de Humberto Suazo y el paso de 'La Roja' por la Copa del Mundo de Sudáfrica y por la recién celebrada Copa América son otros dos ejemplos de la actual calidad del fútbol chileno.En Tocopilla, una ciudad minera considerablemente pobre del Norte Grande de Chile, todos recuerdan con cariño al joven futbolista del Barça. El apodado 'Ardilla', por su rapidez y por su agilidad con el balón, ya sorprendía en los partidos de la liga regional con tan sólo 11 años.
Con ocho años, su tío José Delaigüe, hermano de su padre, se llevó a Alexis a Rancagua, una localidad a 85 kilómetros al sur de Santiago, y a casi 1.700 de Tocopilla. El 'Ardilla' dejó su ciudad durante dos años para participar en la escuela de fútbol que Universidad Católica tiene en Rancagua.
El pequeño Alexis no se acostumbró, así que regresó a su Tocopilla natal, 'rincón maligno' en lengua quechua y mapuche, idiomas de los que viene el nombre de esta ciudad vulnerable del desierto de Atacama, el más seco del planeta. Aquí, en este lugar de mineros y pescadores, la droga, el alcohol y el fracaso escolar se han convertido en vecinos de los tocopillanos.
Sobreviviendo al vicio
Alexis Sánchez llegó de nuevo a la escuela E-10, centro educativo donde había cursado sus estudios antes de viajar a Rancagua. Mientras el niño golpeaba el balón con fuerza y soñaba con que un día jugaría en el mejor equipo del mundo, su madre Martina, soltera, trabajaba todo el día como limpiadora de pescado en la 'caleta', o como empleada del hogar. Todo, con tal de dar de comer a Alexis y a sus hermanos Humberto, Tamara y Marjorie.Su profesor de educación física y entrenador, Juan Segovia, se acuerda perfectamente de este prodigio del fútbol. Pronto se dio cuenta de que el niño tenía condiciones innatas para el fútbol: "Acá en Tocopilla, Alexis se dio a conocer inmediatamente. Quien lo veía se daba cuenta de que era un fuera de serie. Todos los clubes lo querían tener".
Juan Segovia sabe que la vida en Tocopilla era, y es, muy dura. Miles de jóvenes se quedan enganchados en la droga y en la vida rutinaria. "Gracias a Dios no vivió en un ambiente muy vulnerable porque la madre se preocupó mucho de sus niños", manifiesta el profesor.
El antiguo entrenador de 'El Niño Maravilla' está convencido de que si Alexis se hubiera quedado en el desierto habría terminado mal. El pequeño genio futbolístico compaginaba sus entrenamientos con el lavado de coches. Llegó entonces 2004 y el adolescente se integró en las divisiones menores de Cobreloa y en la selección Sub 16 de 'La Roja', equipos muy pobres que ahora percibirán una cuantiosa prima por el traspaso del tocopillano. Con 16 años, Alexis debutaba en la Primera División chilena.
Hacia el estrellato
Después de varias temporadas, Udinese puso sus ojos en Sánchez. Pagaron por él cifras ridículas, comparado con lo que acaba de desembolsar el equipo catalán. Colo Colo fue su nueva casa a partir del segundo semestre del 2006, gracias a Claudio Borghi, el actual entrenador de la selección chilena.En 2008, 'El Niño Maravilla' jugó en el River Plate argentino, dirigido por Diego Simeone. Después de un año, Udinese lo llamó para que, por fin, se integrara en su plantilla. Por esas fechas Alexis Sánchez había logrado ser tercero en el Mundial Sub'20 de Canadá y era titular de la 'Roja', que por aquel entonces dirigía el argentino Marcelo Bielsa.
El sueño de niño de este tocopillano, 'jugar en el mejor equipo del mundo', se iba a cumplir pronto, antes incluso de que lo imaginara. Ahora, a sus 22 años, el culebrón de su traspaso llega a su fin. Después de varios meses de tira y afloja, El Barça ha decidido pagar 35 millones de dólares al Udinese.
A su llegada a La Ciudad Condal, el tocopillano ya ha pronunciado unas palabras francas pero humildes: "Estoy muy contento, es el club más grande del mundo. Espero hacerlo lo mejor que pueda". En tierras españolas, el chileno tendrá como mentor a su también compañero andino, Lionel Messi, al que, a pesar de su actuación mediana en la Copa América, consideran el mejor jugador del mundo.

